domingo, 3 de julio de 2005

🔻 La Nave de los Locos (Julio 2005)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

Si quieres descargar este ejemplar, haz clic aquí


Nota: la descarga de los ejemplares están autorizados por sus editores.

jueves, 3 de marzo de 2005

🔻 La Nave de los Locos (Marzo 2005)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

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miércoles, 15 de diciembre de 2004

🔻Caso: Psicóloga de Coquimbo | Vimos un Ovni Triangular sobre nosotros.




Caso: Psicóloga de Coquimbo

Vimos un Ovni Triangular sobre nosotros


Investigación por: Iván Vega Recabal

Nombre del testigo: Carla —nombre ficticio utilizado para proteger su identidad—.
Ciudad y País: Coquimbo, Chile.
Fecha del incidente: diciembre de 2004.
Hora aproximada: 19:00 horas.
Cantidad de Testigos: 3
Dirección o Coordenadas: Sector Villa del Mar, Peñuelas, Coquimbo.
Coordenadas: 29°57'10"S 71°17'47"W Link


En este testimonio conoceremos la experiencia de una psicóloga a quien llamaremos Carla —nombre ficticio utilizado para proteger su identidad—, quien accedió a compartir un episodio ocurrido en diciembre de 2004, cuando se encontraba en el sector de Peñuelas, en la ciudad de Coquimbo, Chile. En aquel entonces visitaba a quien era su novio y que, años más tarde, se convertiría en su esposo.

Los hechos se desarrollaron durante una tranquila tarde de verano, cerca de las 19:00 horas, mientras ambos regresaban a una vivienda del sector. Un tercer testigo, vecino del lugar, también estuvo presente durante parte de la experiencia. Lo sucedido aquella tarde permanecería en la memoria de la pareja durante los años siguientes.

Ponte cómodo, porque aquí comienza un nuevo Testimonio OVNI.

Buenas tardes. Escribo para compartir la experiencia de avistamiento OVNI que tuvimos mi esposo y yo. Han pasado muchos años desde aquel día, así que él también me ayudó a reconstruir algunos detalles del recuerdo.

Todo ocurrió en Villa del Mar, sector de Peñuelas, en Coquimbo. En aquella época yo estaba visitando a quien entonces era mi pololo, hoy mi esposo.


Era diciembre de 2004. Habíamos salido a comprar insumos para la cena y regresábamos a la casa. Eran cerca de las 19:00 horas y todavía había sol, aunque ya comenzaba a atardecer.

Estábamos llegando cuando, de pronto, a ambos nos dio por mirar hacia el cielo en dirección al oeste.

Fue entonces cuando vimos una enorme luz.

Parecía un gran foco suspendido en el cielo. Calculamos que se encontraba aproximadamente a una altura comparable con la de un edificio de veinte pisos, sobre el sector de Avenida del Mar.

Nuestra primera impresión fue que podía tratarse de un helicóptero, pero no escuchábamos ningún ruido.

Seguimos observando y vimos cómo aquella luz comenzó a subir. Poco después parecía encontrarse sobre nosotros.

En ese momento, un vecino estaba afuera regando el antejardín de su casa. Él también comenzó a mirar hacia el cielo y se involucró en nuestra conversación. Los tres tratábamos de entender qué estábamos viendo.

El vecino también decía que aquello no parecía un helicóptero.

Comenzamos entonces a descartar posibilidades. La luz era claramente visible, pero no lográbamos distinguir con precisión de dónde provenía. Personalmente, tenía la impresión de que aquella luz provenía de algo de forma triangular, aunque no podía distinguirlo con claridad. Mi esposo, en cambio, solo recuerda la luz.




Durante aproximadamente dos minutos aquello permaneció aparentemente quieto sobre nosotros.

Fueron dos minutos que parecieron mucho más largos.

Recuerdo haber tenido una sensación muy extraña, como si aquello estuviera observándonos. No puedo asegurar que eso fuera realmente lo que estaba ocurriendo, pero así lo sentí en ese momento.

Después, de un segundo a otro, comenzó a desplazarse rápidamente hacia el norte.

En cuestión de segundos parecía encontrarse sobre el cerro de Punta Teatinos.

El vecino quedó tan anonadado como nosotros y entró rápidamente a su casa. Mi esposo y yo permanecimos afuera esperando para ver qué hacía aquello.

Queríamos saber si regresaría, si cambiaría de dirección o si sucedería algo más.

Pero continuó su trayecto hacia el norte.

A medida que se alejaba se hizo cada vez más difícil distinguirlo, hasta que finalmente lo perdimos de vista.

Creo que fueron los dos minutos más asombrosos que he vivido.

Y hasta el día de hoy seguimos preguntándonos qué fue realmente aquello.

Pero esta no es la única experiencia extraña que forma parte de mi historia.

Desde que nací tengo una marca en la espalda, sobre el omóplato derecho. Según recuerdo por lo que me contó mi madre, se trata de cuatro hendiduras que en conjunto tienen aproximadamente cinco centímetros de diámetro.


Mi madre siempre me dijo que esa marca estaba presente desde mi nacimiento.

Según ella, cuando yo nací el médico no encontró una explicación clara para su origen, aunque tampoco consideró que representara algún riesgo o daño para mi salud. Por eso no le dio demasiada importancia.

La explicación que le habría dado a mi madre fue que quizá yo misma podía habérmela provocado durante mi desarrollo embrionario, al tocarme la espalda mientras estaba en el vientre.

Yo crecí con esa explicación y durante muchos años no me cuestioné demasiado el origen de la marca.

Nunca me produjo ningún problema físico y siempre estuvo allí.

Sin embargo, hace algún tiempo retomé mi interés por el fenómeno OVNI y volví a ver antiguos episodios del programa OVNI, emitido por TVN alrededor del año 2000.

Entre ellos vi nuevamente un episodio que recuerdo como “El incidente de Ketty”.



En ese capítulo mostraban el caso de una mujer que tenía marcas en el cuerpo y, en algún momento, aparecían también imágenes de otras personas que supuestamente presentaban cicatrices o hendiduras después de experiencias extrañas.

Una de esas imágenes me llamó mucho la atención porque las marcas que mostraban tenían cierto parecido con las mías.

Eso hizo que volviera a preguntarme por mi propia cicatriz.



Pensé que, después de tantos años, quizás mi madre podía recordar algo que nunca antes me hubiera contado.

Entonces la llamé y le pregunté si recordaba algún incidente o acontecimiento extraño mientras estaba embarazada de mí.

Al principio no recordó nada de inmediato.

Después, mientras estaba junto a mi abuela materna, ambas comenzaron a reconstruir una historia que había ocurrido cuando mi madre todavía estaba embarazada.

Mi madre me envió un audio contándome lo que recordaban.

En aquella época ella se había ido temporalmente a vivir con sus padres en Ovalle, en la población José Tomás Ovalle.

La casa estaba frente a una quebrada y, al otro lado, se encontraba el sector del cerro Tamaya.

Mi madre calculaba que debía tener alrededor de cinco o seis meses de embarazo, así que probablemente ocurrió entre junio y julio de 1982.

Era de noche.

Los dormitorios de mis abuelos y el de mi madre tenían ventanas orientadas hacia la quebrada.

Aquella noche mi madre estaba esperando a mi papá, que había salido con unos amigos.

Mis abuelos también estaban despiertos.

Eran aproximadamente las doce de la noche cuando escucharon gritos desde afuera.

Era mi papá, que regresaba en motocicleta.

Según lo que después reconstruyeron, al acercarse a la casa habría visto algo fuera de la ventana de la pieza de mi madre.

Él lo describió como un “hombre de luz”.




Al parecer se impresionó mucho y también sintió miedo de que pudiera pasarle algo a mi madre, porque entró corriendo y gritando a la casa.

Mis abuelos miraron por la ventana.

Ellos no dijeron haber visto una figura como la que describió mi papá, pero sí recordaban haber visto algo parecido a un haz de luz.

Mi madre, en cambio, no se atrevió a mirar.

Ella recuerda que estaba medio dormida esperando a mi papá y tampoco recuerda haber visto luces antes de que él llegara.

Eso es lo que mi madre y mi abuela lograron reconstruir tantos años después.

Yo no conocía con detalle esa historia hasta que comencé a preguntar.

Y fue precisamente porque volví a pensar en la marca de mi espalda que terminé preguntándole a mi madre si había ocurrido algo extraño durante el embarazo.

No sé si existe alguna relación entre una cosa y la otra.

Solo sé que nací con esa marca, que siempre ha estado sobre mi omóplato derecho y que, a mis cuarenta años, todavía no tengo una explicación que me deje completamente satisfecha sobre su origen.

Con el tiempo también me he enterado de otros testimonios de avistamientos dentro de mi propia familia.

Algunos de esos relatos los fui conociendo mucho después.

Todo esto ha hecho que vuelva a pensar en muchas experiencias y recuerdos que antes consideraba separados.

Pero, de todas maneras, el episodio que viví en Peñuelas en diciembre de 2004 sigue siendo uno de los recuerdos más impresionantes de mi vida.

Todavía puedo imaginar aquella luz sobre nosotros.

Todavía recuerdo el silencio.

Todavía recuerdo al vecino mirando el cielo con nosotros.

Y todavía recuerdo lo rápido que aquello se desplazó hacia el norte, hasta perderse en la distancia.

Han pasado muchos años.

Pero la pregunta sigue siendo la misma:

¿Qué fue realmente aquello?



Testigos: Si has vivido un encuentro cercano con el fenómeno OVNI/UAP, puede escribirnos al siguiente correo electrónico: MiTestimonioOvni@gmail.com Antes de enviar tu caso, te recomendamos revisar nuestra guía práctica para testigos, donde encontrarás consejos útiles para registrar tu testimonio: AQUÍ

Derechos de Autor: El presente testimonio está protegido por derechos de autor y forma parte del material de investigación del escritor e investigador Iván Vega Recabal. Su publicación completa será incluida en su próximo libro. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.


© Todos los derechos reservados.







Case: Psychologist from Coquimbo | A Triangular UFO

Witness Name: Carla —a pseudonym used to protect her identity—.
City and Country: Coquimbo, Chile.
Date of Incident: December 2004.
Approximate Time: 7:00 p.m.
Number of Witnesses: 3
Location or Coordinates: Villa del Mar area, Peñuelas, Coquimbo.
Reference Coordinates: 29°57'10"S, 71°17'47"W

Research by Ivan Vega

In this testimony, we will hear the experience of a psychologist whom we will call Carla —a pseudonym used to protect her identity— who agreed to share an incident that occurred in December 2004, while she was in the Peñuelas area of Coquimbo, Chile. At the time, she was visiting her then-boyfriend, who would become her husband years later.

The events unfolded during a quiet summer evening, at around 7:00 p.m., as the couple were returning to a house in the neighborhood. A third witness, a local resident, was also present during part of the experience. What happened that evening would remain in the couple’s memories for years to come.

Make yourself comfortable, because a new UFO Testimony begins here.

Good afternoon. I’m writing to share a UFO sighting experience that my husband and I had. Many years have passed since that day, so he also helped me reconstruct some of the details from our memories.

It all happened in Villa del Mar, in the Peñuelas area of Coquimbo. At the time, I was visiting the man who was then my boyfriend and is now my husband.

It was December 2004. We had gone out to buy some things for dinner and were heading back to the house. It was around 7:00 p.m., and the sun was still out, although it was already beginning to set.

We were just arriving when, all of a sudden, we both felt compelled to look up at the sky toward the west.

That was when we saw an enormous light.

It looked like a huge spotlight suspended in the sky. We estimated that it was at roughly the height of a twenty-story building, over the Avenida del Mar area.

Our first thought was that it might be a helicopter, but we couldn’t hear any noise.

We kept watching and saw the light begin to rise. Shortly afterward, it seemed to be directly above us.

At that moment, a neighbor was outside watering his front yard. He also began looking up at the sky and joined our conversation. The three of us were trying to understand what we were seeing.

The neighbor also said that it didn’t look like a helicopter.

We then began ruling out possibilities. The light was clearly visible, but we couldn’t determine exactly where it was coming from. Personally, I had the impression that the light was coming from something triangular in shape, although I couldn’t make it out clearly. My husband, on the other hand, only remembers the light.

For approximately two minutes, it remained apparently motionless above us.

Those two minutes felt much longer.

I remember having a very strange sensation, as though whatever it was was watching us. I can’t say for certain that this was actually happening, but that was how I felt at the time.

Then, from one second to the next, it began moving rapidly toward the north.

Within seconds, it seemed to be over the hill at Punta Teatinos.

The neighbor was just as stunned as we were and quickly went inside his house. My husband and I remained outside, waiting to see what it would do.

We wanted to know whether it would come back, change direction, or whether something else would happen.

But it continued on its path toward the north.

As it moved farther away, it became increasingly difficult to make out, until we finally lost sight of it.

I think those were the two most astonishing minutes of my life.

And to this day, we still wonder what that thing really was.

But this is not the only strange experience that forms part of my story.

Since birth, I have had a mark on my back, over my right shoulder blade. From what I remember my mother telling me, it consists of four indentations that together measure approximately five centimeters in diameter.

My mother always told me that the mark had been there since I was born.

According to her, when I was born, the doctor couldn’t find a clear explanation for its origin, although he also didn’t believe it posed any risk or harm to my health. For that reason, he didn’t give it much importance.

The explanation he supposedly gave my mother was that perhaps I had somehow caused it myself during embryonic development by touching my back while I was in the womb.

I grew up with that explanation, and for many years I didn’t question the origin of the mark very much.

It never caused me any physical problems, and it had always been there.

However, some time ago, I became interested in the UFO phenomenon again and started rewatching old episodes of the TV program OVNI, which aired on TVN around the year 2000.

Among them, I rewatched an episode that I remember as “The Ketty Incident.”

That episode featured the case of a woman who had marks on her body, and at one point they also showed images of other people who supposedly had scars or indentations following strange experiences.

One of those images really caught my attention because the marks they showed bore a certain resemblance to mine.

That made me start wondering about my own scar again.

I thought that, after so many years, perhaps my mother might remember something she had never told me before.

So I called her and asked whether she remembered any strange incident or event while she was pregnant with me.

At first, nothing immediately came to mind.

Later, while she was with my maternal grandmother, the two of them began reconstructing a story about something that had happened while my mother was still pregnant.

My mother sent me an audio message telling me what they remembered.

At the time, she had temporarily moved in with her parents in Ovalle, in the José Tomás Ovalle neighborhood.

The house faced a ravine, and on the other side was the Cerro Tamaya area.

My mother estimated that she must have been about five or six months pregnant, so it probably happened sometime between June and July 1982.

It was nighttime.

My grandparents’ bedroom and my mother’s bedroom both had windows facing the ravine.

That night, my mother was waiting for my father, who had gone out with some friends.

My grandparents were also awake.

It was approximately midnight when they heard shouting outside.

It was my father, returning on his motorcycle.

Based on what they later pieced together, as he approached the house, he apparently saw something outside the window of my mother’s bedroom.

He described it as a “man of light.”

Apparently, he was deeply startled and was also afraid that something might happen to my mother, because he ran into the house shouting.

My grandparents looked out the window.

They didn’t say that they had seen a figure like the one my father described, but they did remember seeing something resembling a beam of light.

My mother, however, was too afraid to look.

She remembers being half asleep while waiting for my father, and she also doesn’t remember seeing any lights before he arrived.

That is what my mother and grandmother were able to reconstruct so many years later.

I didn’t know that story in detail until I began asking questions.

And it was precisely because I started thinking about the mark on my back again that I ended up asking my mother whether anything strange had happened during her pregnancy.

I don’t know whether there is any connection between one thing and the other.

All I know is that I was born with that mark, that it has always been there over my right shoulder blade, and that, at forty years old, I still don’t have an explanation for its origin that completely satisfies me.

Over time, I have also learned about other UFO sighting accounts within my own family.

Some of those stories only became known to me much later.

All of this has made me reconsider many experiences and memories that I once regarded as separate.

But regardless, the incident I experienced in Peñuelas in December 2004 remains one of the most remarkable memories of my life.

I can still picture that light above us.

I still remember the silence.

I still remember the neighbor looking up at the sky with us.

And I still remember how quickly it moved northward until it disappeared into the distance.

Many years have passed.

But the question remains the same:

What was that thing, really?


Copyright: This testimony is protected by copyright and forms part of the research material of writer and investigator Iván Vega Recabal. Its complete publication will be included in his upcoming book. Any total or partial reproduction is prohibited without written authorization.

© All rights reserved.


martes, 2 de noviembre de 2004

🔻 La Nave de los Locos (Noviembre 2004)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

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Nota: la descarga de los ejemplares están autorizados por sus editores.

sábado, 3 de julio de 2004

🔻 La Nave de los Locos (Julio 2004)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

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martes, 2 de marzo de 2004

🔻 La Nave de los Locos (Marzo 2004)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

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sábado, 1 de noviembre de 2003

🔻 La Nave de los Locos (Noviembre 2003)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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martes, 1 de julio de 2003

🔻 La Nave de los Locos (Julio 2003)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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lunes, 2 de junio de 2003

🔻 La Nave de los Locos (Junio 2003)

 

🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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jueves, 1 de mayo de 2003

🔻 La Nave de los Locos (Mayo 2003)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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sábado, 1 de marzo de 2003

🔻 La Nave de los Locos (Marzo 2003)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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miércoles, 1 de enero de 2003

🔻 La Nave de los Locos (Enero 2003)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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viernes, 1 de noviembre de 2002

🔻 La Nave de los Locos (Nov 2002)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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domingo, 1 de septiembre de 2002

🔻 La Nave de los Locos (Septiembre 2002)

 

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lunes, 1 de julio de 2002

🔻 La Nave de los Locos (Julio 2002)


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miércoles, 1 de mayo de 2002

🔻 La Nave de los Locos (Mayo 2002)


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viernes, 1 de marzo de 2002

🔻 La Nave de los Locos (Marzo 2002)


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martes, 1 de enero de 2002

🔻 La Nave de los Locos (Enero 2002)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

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jueves, 1 de noviembre de 2001

🔻 La Nave de los Locos (Noviembre 2001)


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sábado, 1 de septiembre de 2001

🔻 La Nave de los Locos (Septiembre 2001)


 🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

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Nota: la descarga de los ejemplares están autorizados por sus editores.

jueves, 2 de agosto de 2001

🔻 La Nave de los Locos (Agosto 2001)



🔻 La Nave de los Locos nació en Chile en el año 2000 como un boletín escéptico dedicado a la ufología y las pseudociencias. Fue creado y editado por Sergio Sánchez R. y Diego C. Zúñiga, quienes le dieron un enfoque crítico y periodístico. Durante siete años publicaron 36 números, hasta su cierre en 2006. Su aporte fue reconocido en 2001 con el premio “Cuadernos de Ufología”.

En 2010 la publicación regresó en formato de libro de lujo, con la participación de destacados especialistas internacionales y conservando su espíritu escéptico, aunque abierto al diálogo con otras miradas.

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domingo, 15 de julio de 2001

🔻 Caso: Samuel Delgado | La Luz que lo llamó.

 


Caso: Samuel Delgado
La Luz que lo llamó

Investigación por: Iván Vega Recabal

Nombre del testigo: Samuel Delgado.
Ciudad y País: San Bernardo, Santiago, Chile.
Fecha del incidente: Julio de 2001, aproximadamente a mediados de mes, un viernes.
Hora aproximada: Entre las 20:00 y las 21:30 horas.
Cantidad de Testigos: 2 testigos directos de la luz (Samuel Delgado y su madre); además, familiares y vecinos percibieron fenómenos asociados, principalmente el zumbido, los destellos y las condiciones ambientales inusuales.
Dirección o Coordenadas: Comuna de San Bernardo, Santiago de Chile. 


Samuel Delgado tenía aproximadamente 21 años cuando vivía en la comuna de San Bernardo, en Santiago de Chile. Era julio de 2001, pleno invierno, y por aquel entonces estudiaba una carrera relacionada con el sonido, mientras mantenía un profundo interés por la música y la astronomía.

Una noche de aquel mes, mientras Samuel se encontraba en su hogar junto a parte de su familia, comenzó una experiencia que permanecería en su memoria durante las décadas siguientes. Lo ocurrido aquella jornada marcaría un punto significativo en su historia personal y en la forma en que posteriormente interpretaría determinadas experiencias de su vida.

Ponte cómodo, porque aquí comienza un nuevo Testimonio OVNI.

Bueno, comienzo mi relato. Mi nombre es Samuel Delgado. Soy de la ciudad de Santiago de Chile, específicamente de la comuna de El Bosque. En el año 2001, cuando me ocurrió este suceso, yo vivía en la comuna de San Bernardo y tenía aproximadamente 21 años.

En aquel entonces tenía muchas expectativas diferentes respecto de mi futuro. Quería convertirme en un gran músico o trabajar en un importante estudio de postproducción. Hoy tengo 42 años y me desempeño como ingeniero en Ejecución y Administración de Redes.

Ese año me encontraba estudiando una carrera del área de técnico de sonido. Siempre fui un joven de casa, muy cercano a mi familia. Tenía mis amigos, pero no acostumbraba salir a fiestas; hacía deporte y siempre me gustó mucho la música.

Al mismo tiempo, sentía una enorme fascinación por la astronomía. Podría decir que era una especie de pseudoastrónomo amateur, muy aficionado y con bastante conocimiento sobre temas relacionados con el espacio. Admiraba las estrellas, conocía los planetas y sabía identificar varios objetos del cielo. Sin embargo, finalmente decidí estudiar sonido porque la música constituía mi otra gran pasión.

Me encontraba terminando el primer semestre de mis estudios. Era pleno invierno, una época en que el frío en Santiago puede sentirse con mucha intensidad, especialmente durante las mañanas y las noches. Recuerdo que, en invierno, el frío me calaba profundamente los huesos.

Era un viernes del mes de julio, aproximadamente a mediados de mes. Me encontraba en casa, en mi habitación, viendo alguna película. Aquel día, específicamente, el clima comenzó a sentirse bastante extraño.

Era pleno invierno y se acercaban las ocho de la noche cuando la temperatura empezó a subir de manera muy brusca. Recuerdo perfectamente ese detalle porque muchas personas, incluidos algunos vecinos, mi mamá, uno de mis hermanos y yo, andábamos prácticamente en polera. La temperatura parecía casi tropical.

Algo extraño estaba sucediendo con el ambiente, pero ninguno de nosotros sabía explicar por qué. En ese momento simplemente pensamos que podía tratarse de una anomalía puntual del clima de aquel día.

Mientras observábamos ese ambiente que ya nos parecía extraño —nuboso y, al mismo tiempo, inusualmente tibio—, comenzó a escucharse un zumbido constante. Era un sonido similar al producido por la turbina de un avión.

Lo extraño era que ese supuesto avión nunca aparecía ni terminaba de pasar.

El sonido permanecía allí.

Era continuo.

El zumbido se mantuvo durante bastante tiempo; aproximadamente un par de horas, según recuerdo.

Mientras tanto, mi mamá y yo continuábamos observando que el clima seguía comportándose de una manera muy extraña. Incluso las aves parecían reaccionar ante aquel sonido. Había mucho movimiento de pájaros por distintos lugares y la sensación era que aquello provenía de un punto específico situado directamente sobre nuestra casa.

Digo "sobre nuestra casa" porque, debido a la intensidad y procedencia aparente del sonido, mi impresión era que no podía encontrarse mucho más allá de unos 500 metros.

Después de permanecer bastante tiempo percibiendo aquella extraña situación en el ambiente, acompañada por ese zumbido que parecía no desplazarse nunca, comenzamos a observar destellos en el cielo.



Eran similares a flashes de cámaras fotográficas.

En un principio pensamos que podían ser relámpagos provenientes de las nubes, pero, desde nuestra percepción, no parecían comportarse como relámpagos normales.

Finalmente decidí acostarme, porque ya eran cerca de las nueve y media de la noche. Si bien todo aquello resultaba bastante extraño, pensé que tampoco conseguiría nada quedándome allí durante horas mirando hacia el cielo.

Llegué a mi habitación y me puse a ver televisión.

Entonces ocurrió algo que todavía recuerdo claramente.

De pronto sentí una voz dentro de mi cabeza que me dijo:

"Samuel, sal a mirar".

Aunque pueda parecer increíble, así fue como lo experimenté.

Sentí inmediatamente una necesidad muy fuerte de salir y mirar hacia el exterior. Fui hasta la entrada del antejardín, levanté la cabeza hacia el cielo y dije:

"Señor, quiero ver lo que hay allí".

Lo pedí de esa forma porque soy cristiano y mi manera de interpretar muchas de las experiencias importantes de mi vida siempre ha estado relacionada con mi fe.

Fue entonces cuando, de pronto, vi sobre mi cabeza, a una altura que calculé en no más de 100 metros, una luz extremadamente intensa. Era similar a unos focos LED de gran potencia y tenía un color completamente blanco. Su intensidad me parecía comparable a la del Sol, aunque existía una diferencia que me resultaba desconcertante: aquella luz no parecía iluminar todo el sector, sino principalmente el lugar donde me encontraba yo.

En ese momento vi cómo la luz descendía desde entre las nubes hasta alcanzar aproximadamente la altura que mencioné. Desde mi posición podía apreciar una forma aparentemente ovalada.



Intenté hablar.

Quería llamar a alguien para tener testigos de lo que estaba observando.

Traté de llamar a mi mamá con todas mis fuerzas, pero no pude hacerlo.

La voz simplemente no me salía.

Me encontraba paralizado.

Hasta el día de hoy no puedo asegurar exactamente qué ocurrió durante ese estado de parálisis porque no recuerdo completamente aquella parte de la experiencia. Mi percepción del tiempo parecía haberse alterado. Por ese motivo tampoco puedo afirmar si la luz descendió todavía más, hasta el lugar exacto donde yo me encontraba, ni reconstruir con precisión todos los detalles de ese momento.

Hay además otro elemento que recuerdo.

El sonido ambiental cambió.

Cuando aquella luz descendió, el zumbido que durante tanto tiempo habíamos asociado a una especie de turbina dejó de escucharse.

De pronto, ya no estaba.

Mientras tanto, yo continuaba inmóvil, observando aquella luz sobre la casa de mi mamá, directamente sobre mí. Intentaba llamarla una y otra vez, hasta que finalmente conseguí recuperar la voz y grité con todas mis fuerzas:

"¡Mamáaaa!".

No sé cuánto tiempo había transcurrido.

Cuando ella acudió al escucharme, alcanzó a observar parte de aquella luz mientras esta parecía introducirse nuevamente entre las nubes. Recuerdo que ella también se sorprendió al verla.



Después de aquello, el sonido desapareció por completo.

La temperatura comenzó a volver a lo que considerábamos normal para una noche de invierno en Santiago. Nuevamente empezó a sentirse frío y los destellos que anteriormente habíamos observado en el cielo dejaron de aparecer.

Al día siguiente ocurrió algo que para mí fue importante, porque permitió confirmar, al menos, que una parte de aquella situación ambiental no había sido percibida solamente por mí.

Otros vecinos no habían visto lo mismo que yo aseguraba haber observado, pero sí habían escuchado aquel extraño zumbido.

Recuerdo que al día siguiente uno de ellos me dijo:

"Samuel, ¿escuchaste el ruido que había ayer?".

Entonces le conté lo que había vivido.

Obviamente, no me creyó.

Sin embargo, él sí había escuchado el zumbido.

Después de aquella experiencia comenzaron a ocurrir en mi vida diferentes situaciones que hicieron que mi manera de comprender ciertos conceptos cambiara. Comencé a observar el mundo de otra forma y a prestar atención a cosas que anteriormente quizás habría ignorado. También llegué a sentir que existían determinadas realidades o verdades que muchas personas no podían ver o frente a las cuales, por diferentes motivos, permanecían prácticamente ciegas.

También percibí cambios físicos en mi cuerpo.

Sentía que mis sentidos se habían vuelto considerablemente más sensibles. A través de mis oídos podía percibir vibraciones que anteriormente no recordaba escuchar. Mi vista parecía haberse agudizado. Lo mismo sentía respecto del olfato: percibía olores que antes pasaban inadvertidos para mí. También notaba diferencias en el gusto y en la sensibilidad de la piel.

Desde antes del año 2001 yo ya tenía sueños que consideraba muy extraños.

Como creyente en Dios, en aquella época pensaba que podían ser una especie de revelaciones. Sin embargo, generalmente eran sueños ambiguos, difíciles de interpretar y cargados de imágenes metafóricas.

Después de aquella experiencia, en cambio, algunos de mis sueños comenzaron a parecerme mucho más literales.

En Chile, como ustedes bien saben, ocurrió el gran terremoto del año 2010, acompañado por un tsunami. Yo había tenido durante el año 2009 un sueño relacionado con un fenómeno de esas características.



En aquel sueño veía olas gigantes que ingresaban al interior de un lugar que en ese momento no podía identificar. Veía barcos y me encontraba dentro de unas construcciones similares a las casas que, en el sur de Chile, se conocen como palafitos, edificaciones levantadas a cierta altura sobre pilotes.

Yo estaba solo en un segundo piso y observaba cómo el agua entraba por las calles.

También veía barcos varados en lugares urbanos, incluso en plazas.

Ese sueño ocurrió aproximadamente en octubre de 2009.

Cuando se produjo el terremoto y tsunami de Chile, el 27 de febrero de 2010, observé en los informativos y las noticias imágenes que me recordaron intensamente aquello que había visto durante ese sueño.

Sin embargo, existía un detalle que todavía no lograba comprender.

¿Por qué había visto barcos tan grandes?

Tiempo después ocurrió el terremoto y tsunami de Japón, en marzo de 2011. Cuando vi las imágenes de aquella catástrofe y los barcos arrastrados por la fuerza del mar, volví a recordar lo que había soñado.



Para mí, aquellas experiencias eran definitivamente premoniciones.

Esa es la interpretación que les doy.

Bueno, ese es mi testimonio. Sé que dentro de la ufología existen diferentes clasificaciones para los encuentros y experiencias de contacto, y durante mucho tiempo relacioné lo que me ocurrió con aquello que se conoce como un encuentro cercano y con experiencias en las que una persona afirma recibir algún tipo de mensaje.

Mi conclusión personal es que, a veces, determinadas cosas parecen estar destinadas a ciertas personas. Y si Dios permitió que yo experimentara algo así, creo que debió existir alguna razón.

Quizás algún objetivo.

Quizás la posibilidad de ayudar.

O simplemente la responsabilidad de entregar mi testimonio para decir que, desde mi experiencia y desde aquello que viví aquella noche, este fenómeno es real.

Tal vez todo aquello forme parte de algo que Dios quiere que, de alguna manera, llegue a realizarse.


Testigos: Si has vivido un encuentro cercano con el fenómeno OVNI/UAP, puede escribirnos al siguiente correo electrónico: MiTestimonioOvni@gmail.com Antes de enviar tu caso, te recomendamos revisar nuestra guía práctica para testigos, donde encontrarás consejos útiles para registrar tu testimonio: AQUÍ

Derechos de Autor: El presente testimonio está protegido por derechos de autor y forma parte del material de investigación del escritor e investigador Iván Vega Recabal. Su publicación completa será incluida en su próximo libro. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

© Todos los derechos reservados.






Case: Samuel Delgado
The Light That Called Him

Investigation by: Iván Vega Recabal

Witness Name: Samuel Delgado
City and Country: San Bernardo, Santiago, Chile
Date of Incident: July 2001, approximately mid-month, on a Friday
Approximate Time: Between 8:00 p.m. and 9:30 p.m.
Number of Witnesses: 2 direct witnesses to the light (Samuel Delgado and his mother); in addition, relatives and neighbors perceived associated phenomena, mainly the humming sound, flashes, and unusual environmental conditions.
Address or Coordinates: San Bernardo district, Santiago, Chile. 


Samuel Delgado was approximately 21 years old when he lived in the district of San Bernardo, in Santiago, Chile. It was July 2001, the middle of winter, and at the time he was studying a sound-related field while maintaining a deep interest in music and astronomy.

One night that month, while Samuel was at home with some members of his family, an experience began that would remain in his memory for decades to come. What happened that night would mark a significant point in his personal history and in the way he would later interpret certain experiences in his life.

Make yourself comfortable, because a new UFO Testimony begins here.

Well, I’ll begin my story. My name is Samuel Delgado. I’m from the city of Santiago, Chile, specifically the district of El Bosque. In 2001, when this event happened to me, I was living in the district of San Bernardo and was approximately 21 years old.

At the time, I had many different expectations for my future. I wanted to become a great musician or work at a major post-production studio. Today I am 42 years old and work as a Network Administration and Engineering professional.

That year, I was studying in the field of sound engineering. I had always been a homebody and very close to my family. I had my friends, but I wasn’t someone who usually went out partying. I played sports, and music had always been one of my greatest interests.

At the same time, I had an enormous fascination with astronomy. You could say I was a kind of amateur pseudo-astronomer, a very enthusiastic one, with considerable knowledge of subjects related to space. I admired the stars, knew the planets, and could identify various objects in the night sky. However, I ultimately decided to study sound because music was my other great passion.

I was finishing the first semester of my studies. It was the middle of winter, a time when the cold in Santiago can be very intense, especially in the mornings and at night. I remember that during winter, the cold would chill me to the bone.

It was a Friday in July, approximately the middle of the month. I was at home in my bedroom, watching some movie. That particular day, the weather began to feel quite strange.

It was the middle of winter, and as eight o’clock in the evening approached, the temperature suddenly began to rise. I remember that detail perfectly because many people—including some neighbors, my mother, one of my brothers, and me—were practically walking around in T-shirts. The temperature felt almost tropical.

Something strange was happening with the environment, but none of us knew how to explain it. At the time, we simply thought it might be some unusual weather anomaly occurring that day.

As we observed this atmosphere, which already seemed strange to us—cloudy yet unusually warm—we began to hear a constant humming sound. It sounded similar to the noise produced by an airplane turbine.

The strange thing was that this supposed airplane never appeared or finished passing overhead.

The sound simply remained there.

It was continuous.

The humming persisted for quite a long time—approximately a couple of hours, as I recall.

Meanwhile, my mother and I continued noticing that the weather was behaving in a very unusual way. Even the birds seemed to react to the sound. There was a great deal of bird activity in different places, and the impression was that whatever was producing the sound was coming from a specific point directly above our house.

I say “above our house” because, judging by the intensity and apparent origin of the sound, my impression was that it could not have been much farther away than about 500 meters.

After spending quite some time observing that strange situation in the environment, accompanied by the humming sound that never seemed to move, we began to see flashes in the sky.

They looked like camera flashes.

At first, we thought they might be lightning coming from the clouds, but from our perspective, they did not seem to behave like normal lightning.

Eventually, I decided to go to bed because it was already close to nine thirty at night. Although everything that was happening seemed quite strange, I figured I wouldn’t accomplish anything by standing there for hours staring at the sky.

I went to my bedroom and started watching television.

Then something happened that I still remember clearly.

Suddenly, I felt a voice inside my head saying:

“Samuel, go outside and look.”

As incredible as it may sound, that is how I experienced it.

I immediately felt a very strong urge to go outside and look. I went to the entrance of the front yard, raised my head toward the sky, and said:

“Lord, I want to see what is up there.”

I asked in that way because I am a Christian, and my way of interpreting many of the important experiences in my life has always been connected to my faith.

That was when, suddenly, I saw an extremely intense light above my head, at an altitude I estimated to be no more than 100 meters. It resembled extremely powerful LED spotlights and was completely white. Its intensity seemed comparable to that of the Sun, although there was one difference that I found bewildering: the light did not seem to illuminate the entire surrounding area, but mainly the place where I was standing.

At that moment, I watched the light descend from between the clouds until it reached approximately the altitude I mentioned. From where I stood, I could make out an apparently oval shape.

I tried to speak.

I wanted to call someone so that I would have witnesses to what I was seeing.

I tried with all my strength to call my mother, but I couldn’t.

My voice simply wouldn’t come out.

I was paralyzed.

To this day, I cannot say exactly what happened during that state of paralysis because I do not completely remember that part of the experience. My perception of time seemed to have been altered. For that reason, I also cannot say whether the light descended even farther, all the way to the exact place where I was standing, nor can I reconstruct every detail of that moment with precision.

There is another element I remember.

The ambient sound changed.

When that light descended, the humming sound that we had associated for so long with some kind of turbine stopped.

Suddenly, it was gone.

Meanwhile, I remained motionless, staring at the light above my mother’s house, directly over me. I kept trying to call her again and again until I finally managed to regain my voice and screamed as loudly as I could:

“Mooooom!”

I don’t know how much time had passed.

When she came after hearing me, she managed to see part of that light as it appeared to disappear back into the clouds. I remember that she was also surprised when she saw it.

After that, the sound disappeared completely.

The temperature began returning to what we considered normal for a winter night in Santiago. It started feeling cold again, and the flashes we had previously observed in the sky stopped appearing.

The following day, something happened that was important to me because it confirmed, at least, that part of that unusual environmental situation had not been perceived by me alone.

Other neighbors had not seen what I claimed to have observed, but they had heard the strange humming sound.

I remember that the following day one of them said to me:

“Samuel, did you hear that noise yesterday?”

Then I told him what I had experienced.

Obviously, he didn’t believe me.

However, he had heard the humming sound.

After that experience, different things began happening in my life that changed the way I understood certain concepts. I began to see the world differently and to pay attention to things that I might previously have ignored. I also came to feel that there were certain realities or truths that many people could not see or to which, for different reasons, they remained practically blind.

I also perceived physical changes in my body.

I felt that my senses had become considerably more sensitive. Through my ears, I could perceive vibrations that I did not remember being able to hear before. My eyesight seemed to have become sharper. I felt the same about my sense of smell: I could detect odors that had previously gone unnoticed. I also noticed differences in my sense of taste and in the sensitivity of my skin.

Even before 2001, I had already been having dreams that I considered very strange.

As someone who believes in God, at the time I thought they might be some kind of revelation. However, they were generally ambiguous dreams, difficult to interpret and filled with metaphorical imagery.

After that experience, however, some of my dreams began to seem much more literal.

In Chile, as you are well aware, the great earthquake of 2010 occurred, accompanied by a tsunami. During 2009, I had a dream related to an event of that nature.

In that dream, I saw gigantic waves entering a place that I could not identify at the time. I saw ships, and I found myself inside structures similar to the houses known in southern Chile as *palafitos*—buildings raised above the ground or water on stilts.

I was alone on a second floor, watching the water flow through the streets.

I also saw ships stranded in urban areas, even in public squares.

That dream occurred around October 2009.

When the earthquake and tsunami struck Chile on February 27, 2010, I saw images on television and in the news that strongly reminded me of what I had seen in that dream.

However, there was one detail that I still could not understand.

Why had I seen such large ships?

Some time later, the earthquake and tsunami struck Japan in March 2011. When I saw images of that catastrophe and the ships being swept away by the force of the sea, I once again remembered what I had dreamed.

For me, those experiences were definitely premonitions.

That is how I interpret them.

Well, that is my testimony. I know that within ufology there are different classifications for encounters and contact experiences, and for a long time I associated what happened to me with what is known as a close encounter and with experiences in which a person claims to receive some kind of message.

My personal conclusion is that sometimes certain things seem destined for certain people. And if God allowed me to experience something like that, I believe there must have been a reason.

Perhaps some purpose.

Perhaps the possibility of helping others.

Or simply the responsibility of sharing my testimony to say that, based on my experience and what I lived through that night, this phenomenon is real.

Perhaps all of this is part of something that God wants, in some way, to come to pass.



Copyright: This testimony is protected by copyright and forms part of the research material of writer and investigator Iván Vega Recabal. Its complete publication will be included in his upcoming book. Any total or partial reproduction is prohibited without written authorization.

© All rights reserved.



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