Caso: Fabian Valenzuela | El Cajón del Maipo se iluminó de azul
Nombre del testigo: Fabián Valenzuela
Ciudad y País: Cajón del Maipo, Región Metropolitana, Chile
Fecha del incidente: 2003
Hora aproximada: Desde las 20:00 horas y durante la noche
Cantidad de Testigos: Aproximadamente 9 personas
Dirección o Coordenadas: Sector de Puente Colorado, Cajón del Maipo, Región Metropolitana, Chile
Investigación por Iván Vega Recabal
Fabián Valenzuela tenía 25 años cuando, junto a un grupo de amigos, realizó una excursión en bicicleta por el Cajón del Maipo, en la Región Metropolitana de Chile.
Hoy, a los 45 años, Fabián conserva un recuerdo vívido de lo ocurrido durante esa jornada y de una sucesión de circunstancias que marcaron profundamente su memoria.
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Éramos alrededor de nueve personas viajando en bicicleta por el Cajón del Maipo. Llegamos aproximadamente a las 20:00 horas, cuando la luz del día comenzaba a desaparecer, pese a encontrarnos en plena época de verano. Nos detuvimos en un camino situado a mano izquierda mientras se asciende hacia el sector de Puente Colorado.
Al caer la noche, decidimos acampar en ese lugar. Recuerdo que el río formaba una curva cerca de donde nos instalamos y que el sonido del agua era muy intenso. Su fuerza se hacía sentir constantemente en medio de la oscuridad y nos advertía que no debíamos acercarnos demasiado a la orilla, pues podía resultar peligroso.
Una vez instalados, nos acomodamos para contemplar el cielo e intentar descubrir satélites. Era una noche despejada y muy estrellada; el cielo se veía realmente hermoso. Durante un buen rato observamos numerosos puntos luminosos que identificábamos como satélites, desplazándose lentamente sobre nuestras cabezas.
Todo parecía formar parte de una tranquila noche de verano en la montaña.
Entonces ocurrió algo.
De pronto, de un segundo a otro, el cielo entero pareció iluminarse como si hubiese estallado un enorme relámpago. Era una luz de un azul eléctrico muy intenso y, al mismo tiempo, increíblemente hermosa. Habrá durado solamente unos tres segundos, pero para nosotros fue suficiente.
Quedamos completamente callados.
Atónitos.
Por algunos instantes, incluso parecía que nos habíamos quedado sin aire. Después comenzamos a mirarnos unos a otros y todos nos hicimos prácticamente la misma pregunta:
—¿Vieron eso?
La emoción fue inmediata. Recuerdo que decíamos que había sido genial. Estábamos extasiados y emocionados. Es difícil describir exactamente lo que sentimos en aquel momento, porque junto con la fascinación apareció también algo de miedo. Fue como si, durante aquellos segundos, el tiempo realmente se hubiera detenido. Había sido algo muy bonito, pero también profundamente extraño.
Aquella noche permanecimos conversando hasta tarde. Como cualquier grupo de jóvenes, comenzamos a contar historias, anécdotas y todo tipo de relatos mientras permanecíamos acostados. Después de lo que habíamos visto en el cielo, y de todo lo que habíamos estado conversando, la verdad es que ninguno se atrevía siquiera a levantarse para ir al baño.
En medio de aquello apareció un joven.
No dijo nada.
Solamente alcanzábamos a distinguir su figura y su manera de caminar, aproximadamente a unos veinte metros de donde nos encontrábamos acostados. Sin embargo, entre todo lo que habíamos conversado y lo que acabábamos de vivir aquella noche, ninguno de nosotros le dio demasiada importancia. Pensamos que, al igual que nosotros, podía tratarse simplemente de un joven perteneciente a algún otro campamento cercano.
Finalmente pasó la noche.
Apenas comenzó a amanecer, nos levantamos y empezamos a prepararnos para continuar nuestro camino hacia el lugar denominado El Toyo, porque esa era la meta que nos habíamos fijado para aquel recorrido.
Antes de marcharnos, alguien dijo:
—Vamos a mirar la orilla del río, donde anoche el agua sonaba tan fuerte.
Queríamos echar un vistazo antes de continuar el viaje.
Fuimos hacia ese sector y, antes de llegar a la orilla, encontramos una animita.
Nos acercamos.
En ella había una fotografía.
Era la imagen de la misma persona que nosotros creíamos haber visto merodeando durante la noche mientras permanecíamos acostados en el campamento.
Quedamos pasmados.
Durante unos momentos fue difícil comprender lo que estábamos viendo. Aquella coincidencia hizo que inmediatamente recordáramos la figura silenciosa que había pasado a unos veinte metros de nosotros durante la noche.
Nos arreglamos para continuar el viaje y uno de nosotros preguntó:
—Cabros, ¿se acuerdan de los destellos de luz que vimos anoche?
Todos respondieron que sí.
Entonces preguntamos por la persona que habíamos visto caminar cerca del campamento.
Nuevamente, todos respondieron que sí.
Y partimos.
Más tarde llegamos a El Toyo. Allí comenzamos a escuchar las conversaciones de otras personas que estaban acampando en el sector. Para nuestra sorpresa, comentaban que durante la noche anterior habían visto lo que describían como naves detrás del cerro. Según relataban, la situación había sido bastante aterradora. Algunos habían pensado que algo podía explotar o que desde detrás del cerro aparecerían luces, o algo por el estilo.
Eso era lo que comentaba la gente.
Nosotros nos miramos inmediatamente.
Entonces comenzamos a contarles que también habíamos presenciado aquellos extraños destellos de luz durante la noche, pero desde el sector de Puente Colorado, precisamente el lugar desde donde veníamos.
La coincidencia hizo que prácticamente no se hablara de otra cosa durante aquel día. El tema fueron aquellas supuestas naves, los destellos de colores y las diferentes luces que varias personas afirmaban haber observado durante la misma noche desde distintos lugares del Cajón del Maipo.
Yo viví esta experiencia cuando tenía 25 años.
Ahora tengo 45 y puedo decir que continúa siendo inolvidable. Han transcurrido veinte años desde aquella noche y, aun así, el recuerdo permanece conmigo. De hecho, cuando converso sobre lo sucedido todavía me emociono.
Lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer.
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Derechos
de Autor: El presente testimonio está
protegido por derechos de autor y forma parte del material de investigación del
escritor e investigador Iván Vega Recabal. Su publicación completa será
incluida en su próximo libro. Queda prohibida su reproducción total o parcial
sin autorización.
© Todos los derechos reservados.
This testimony is protected by Copyright and
forms part of the research material of writer and investigator Iván
Vega Recabal. Its complete publication will be included in his upcoming
book. Any total or partial reproduction is prohibited without written
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